Cobertura del seguro en caso de desastres naturales.

Mientras vemos estos días como el sur de España intenta recuperar la normalidad tras la catástrofe provocada por la gota fría. La maquinaria burocrática para el cobro de las indemnizaciones ya se ha puesto en marcha.

Hay que cuantificar ahora desperfectos originados por el agua y el barro en viviendas, comercios, instalaciones, infraestructuras y vehículos.

Ante este panorama desolador de quien ha perdido tanto, podemos encontrarnos dos escenarios posibles: la de aquellos afectados que, contando con un seguro, comprueban con estupor que sus pólizas no incluyen la cobertura de siniestros provocados por desastres naturales; o, el peor, la de aquéllos que ni siquiera tenían contratado un seguro.

En el primer caso, los afectados que no cuentan con una cobertura para desastres naturales tienen la posibilidad de acudir al CSS, el Consorcio de Compensación de Seguros.

Este es un organismo con fines sociales y dependiente del Ministerio de Economía y Empresa, pero independiente de los presupuestos públicos. Sus fondos provienen de los recargos solidarios que las compañías de seguros cobran en las pólizas de seguro privadas, las indemnizaciones provocadas por grandes catástrofes.

En muchos casos las propias compañías de seguros son las que realizan los trámites para reclamar ante el CSS. Los tramites son de lo más sencillo y solo es necesario una llamada telefónica o inscribirse en la página web, y automáticamente la persona afectada queda registrada. Después de este proceso se procede a la espera de los peritos que serán los encargados de tasar los daños y en muchos casos las propias compañías aseguradoras adelantan las indemnizaciones. En el año 2017, el CSS destinó 285’5 millones de euros para cubrir indemnizaciones por siniestros en ese año.

En segundo caso, los afectados que no tienen ningún tipo de seguro entran en un limbo mientras esperan a que el Gobierno declare la localidad afectada como zona catastrófica y con ella la espera para las subvenciones, las ayudas públicas y las moratorias en la amortización de préstamos o créditos.

Los Ayuntamientos, las Comunidades y las Delegaciones del Gobierno son los órganos competentes para crear las pertinentes oficinas de afectados. Los criterios principales para la declaración de zona catastrófica se basan en; en la gravedad de la catástrofe, población afectada, cantidad de daño, valoración económica y consecuencias sociales y todos estos criterios se encuentran regulados en el decreto ley de 1981.

En el 2018 con las inundaciones de Mallorca y tras el recuento inicial de daños (300 viviendas, más de 200 kilómetros de carreteras dañados y la retirada de al menos 5.000 toneladas de escombros y residuos. A la semana de la catástrofe el Consejo de Ministros decreto que las localidades más afectadas entre las que se encontraban Sant Llorenç de Cardassar, fuesen declaradas zona afectada por emergencia de Protección Civil. El Consejo de Ministros dictaminó conceder ayudas económicas exentas del pago del IRPF y que se tramitarán con carácter de urgencia las obras de reparación de las infraestructuras afectadas y también subvenciones hasta un 50%.

Lo mismo pasa con los coches ante una catástrofe natural tener un seguro de todo riesgo no quiere decir que estemos cubiertos en todos los casos, los casos en los que los seguros no cubren son los producidos por fenómenos naturales, por actos de terrorismo, o bien causados por actuaciones de las Fuerzas Armadas.

Cuando se produce un desperfecto en el vehículo por estas circunstancias el encargado de responder es el Consorcio de Compensación de Seguros. El único requisito para poder contar con esta entidad es tener contratada alguna cobertura de daños propios, que va desde cualquier modalidad de seguro que no sea la de terceros básico es consorcial. Algunos ejemplos son; el seguro a todo riesgo, por rotura de lunas/cristales, robo, incendio, etc. Si solo poseemos el Seguro Obligatorio del Automóvil (S.O.A.) y el de daños a terceros el Consorcio no se hará cargo de los desperfectos. Sin embargo, desde el mes de julio de 2016 las pólizas de automóviles que cubren solamente responsabilidad civil también incluyen el recargo de riesgos extraordinarios, por lo que los vehículos correspondientes también tienen asegurados los riesgos extraordinarios.

Puede darse la circunstancia que nuestro seguro tarde en abonar la cuantía o que intente no responsabilizarse y no pagar para estos casos siempre es importante contar con un buen abogado que nos ayude a realización de los tramites oportunos para solventar la incidencia lo antes posible. Como la abogada de lexdigo.com Ana Sarabia

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